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Reportaje: Carlos Betancur, la ambición colombiana

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Foto: ©G.Demouveaux
Foto: ©G.Demouveaux
Carlos Alberto Betancurcon su primer casaca amarilla campeón

Carlos Alberto Betancur (1989) no para de crecer, como el ciclismo colombiano. Su triunfo en la París-Niza no es sino un escalón más en su carrera

LXXII París – Niza (Cat. 2.WT), Francia; marzo 9 al 16 del 2014

Carlos Alberto Betancur (1989) no para de crecer, como el ciclismo colombiano. Su triunfo en la París-Niza no es sino un escalón más en su carrera. Desde sus victorias como juvenil en su país hasta lo más alto del podio de la Carrera al Sol. Y es el número uno del WorldTour. Solo con 24 años y en su segunda temporada en la élite. Las Ardenas y el Tour de Francia le esperan.

Antioqueño, Betancur nació en Ciudad Bolívar el 13 de octubre de 1989. Tiene cuatro hermanos: Paula, Andrés Felipe (también ciclista), Javier y Cristina. Ahora vive en Ciudad Jardín, a casi 2.000 metros. Uno de sus secretos. Sube puertos como Concordia y Jericó, de 24 kilómetros, Minas, de 44 kilómetros, y de regreso a casa siempre tiene un repecho de siete. Por eso sus piernas en una Europa a nivel del mar son dinamita. Explosivo cada que la carretera se empina.

Allí, disfruta de la vida, le gusta desconectarse de la vida profesional, de ahí su sobrepeso este año en el Tour de San Luis, e incluso aún le sobran algunos kilos, “cuatro o cinco”, reconoce el mánager del Ag2r La Mondiale Vicente Lavenu, pero prefieren no ponerle la báscula delante porque sus resultados son excelentes. Por eso también, su límite no se conoce. La París-Niza se presume como un paso más.

Ahora bien, si en Colombia come y baila, “Bananito” o “la Ronca” son sus apodos, una vez que empieza la temporada, ya en Europa, es Carlos Betancur no hay nadie más estricto que él: entrenar, ensaladas y descansar, bajo la supervisión de Michelle Bartoli, el mejor maestro posible, ganador de dos ediciones de Lieja, dos Lombardía y un Tour de Flandes. “Bartoli ha marcado la diferencia en mis entrenamientos. Antes hacía horas y más horas, ahora es todo más específico y minucioso”, ha señalado Betancur al respecto de su entrenador.

Un ganador, el año pasado no alzó los brazos, en realidad sí, en una etapa del Giro, pero el primero ya había llegado. Pero su primera temporada en las grandes carreras fue sobresaliente: tres veces segundo y quinto en el Giro, mejor joven, destacado en las Ardenas, tercero en la Flecha Valona y cuarto en Lieja, una Primavera sublime, pero, de regreso a Colombia, se descuidó, llegó fuera de forma a la Vuelta a España, aun así la terminó, sufrió como nunca, porque tenía el Mundial en mente; sin embargo, no llegó a tiempo. Su potencial es evidente y el Ag2r La Mondiale ha encontrado un tesoro en él.

Diamante colombiano, uno más, más versátil de momento que Quintana, un perfil parecido a Urán, capaz de ganar vueltas de una semana, competitivo en las clásicas y quinto en el Giro 2013. Ha cambiado su programa, el equipo galo le quiere tener más cerca, más atado, pues el año pasado no debutó hasta la Volta a Catalunya.

Este 2014 empezó ya en enero, sudó en San Luis, calentó en el Tour del Mediterráneo y alzó los brazos en Haut Var, antes de exhibirse en la París-Niza. Una trayectoria que comenzó mientras que su padre, Don Ignacio, recogía café y trataba de involucrar a Carlos Alberto en la recolección, pero la bicicleta era su excusa, se escapaba con ella siempre que podía… y que no. No fueron pocas las reprimendas pero empezó a aceptar las escaramuzas de su hijo cuando cada fin de semana llegaba con victorias: “Me decía que quería ser ciclista, que nos iba a sacar adelante. Yo lo reprendía, pero siempre se la perdonaba, pues recogía algunos granos y mire lo que es ahora: cumplió su promesa”. Ahora no le falta nada.

Su vida comenzó a cambiar cuando fue reclutado por el programa deportivo de Antioquia, del maestro Gabriel Jaime Vélez: le ofrecieron vivienda, alimentación, una bicicleta nueva, el casco, la oportunidad de estudiar y de hacer ciclismo. Disciplina. Si le costaba pasar las páginas de los libros, le faltaba tiempo para coger la bici, corría y ganaba. Vuelta del Futuro, Vuelta a la Juventud, Vuelta a Colombia sub23, su talento se desbordaba… De la mano de Franco Gini, técnico italiano, muy ligado al ciclismo colombiano, empezó a competir con su selección en Europa.

La nueva generación del país americano llegaba con fuerza: Duarte ganó el Mundial sub23 en 2008 y Quintana venció en el Tour del Porvenir 2010. El propio Betancur fue subcampeón mundial sub23 en 2009 y ganó el GiroBio en 2010. Su salto era evidente, Gini, director del Acqua & Sapone, no podía dejar escapar esa joya y le reclutó para su equipo en 2011, y de paso, le presentó a Bartoli. No tardó en mostrar su descaro, debutó en el Giro –fue cuarto en Sestriere tras 242 kilómetros, superado por Kiriyenka, Rujano y Joaquim Rodríguez-, ganó el Giro Emilia y fue noveno en Lombardía. Con 21 años. En 2012, acumuló tres victorias más, la etapa reina del Tour de Bélgica, el Trofeo Melinda y una etapa del Giro Padania.

Su carrera no hizo sino comenzar. Su representante Giuseppe Acquadro no tuvo que hacer mucho esfuerzo para convencer a Lavenu para fichar al colombiano, aparte, tenía muchos puntos UCI en su zurrón. Y pronto brilló en los grandes escenarios, País Vasco, Flecha, Lieja y el Giro. Su ambición, sin embargo, es ganar esas carreras y ha comenzado por la París-Niza. Catalunya, País Vasco, las Ardenas, sobre todo, y Romandía le esperan, y en julio el Tour. Quiere el maillot blanco, como en el Giro 2013, incluso más. “Es realmente una inyección de moral antes de las clásicas –decía el domingo tras su victoria en la París-Niza-. El resto de mi programa de la temporada culminará con el Tour de Francia en el que voy a tener ambiciones reales”.

“Yo creo que es la carrera más grande del mundo. Cuando era niño siempre lo quería ver, animando a Armstrong y Botero. He hecho dos Giros de Italia, una carrera importante y dura, pero la ilusión de todo corredor es el Tour porque se es donde uno se gradúa. Tengo un poco respeto pero estoy con muchas ganas de hacer las cosas bien y demostrar que puedo rendir bien. El maillot blanco es un sueño. Voy a trabajar muy duro para ello, para conseguirlo”, adelantaba en el inicio de esta temporada. Ahora quiere incluso más. El Tour es en julio; antes tiene mucho que decir en la primavera que viene. La París-Niza solo debe ser un anticipo.

Comunicación Giuseppe Acquadro