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Columna de opinión de Lina Lopera

Del lente al texto (11-02-14)

Por Lina María Lopera V.

Pasan muchas cosas alrededor de nuestro amado deporte y los directamente implicados nunca salen a defenderse, ni a hablar sobre lo que les pasa, ¿por qué?, en la mayoría de los casos por temor a ser señalados por los directores y gerentes deportivos y no ser tenidos en cuenta en próximas temporadas, así que cada vez que un profesional del ciclismo (llámese ciclista, masajista, mecánico, comunicador, médico, preparador físico, director deportivo, etc) es atropellado o pasado por la galleta1, da media vuelta y espera que la tierra vuelva a girar a su favor y se presente una nueva oportunidad para seguir haciendo lo que más le gusta y le da el sustento.

La familia

Que el ciclismo colombiano sea una familia tiene sus ventajas y desventajas, el compañerismo y la amistad es muy importante, pero es un mundo muy pequeño y monopolizado. Las tristezas y desilusiones se callan para los medios y solo quedan en las largas conversaciones de entrenamiento con sus compañeros de lucha, compañeros que le felicitan y se alegran cuando gana, se ayudan a levantar en las caídas, se prestan su bicicleta cuando están en apuros en busca de una conquista, y se dan ánimos cuando alguien se queda sin cupo en un equipo o fue señalado por utilizar alguna medicina no permitida que lo saca de competencia unos cuantos meses y le cierra las puertas al ciclismo de primer nivel, le dan palmadas en la espalda mientras dan gracias al señor de que no fueron ellos los que se quedaron sin cupo asalariado2 en el lote nacional o fueron descubiertos en la trampa y apartados como bichos raros de “la familia”.

Los equipos

A los equipos de ciclismo colombianos falta verlos como empresas serias, cuántos equipos de ciclismo, han hecho un plan de negocios, se han planteado objetivos concretos, tienen misión y visión, han creado asociaciones o corporaciones para administrar los recursos de los patrocinadores de manera autónoma, para así cumplir con las fechas exactas de pagos de los salarios. Que siendo éste un deporte de alto riesgo, todos deberían tener por parte de la empresa un subsidio para un seguro médico y de vida, contratos fijos por ciertos periodos de tiempo que ofrezcan a sus empleados estabilidad, todas sus prestaciones sociales de ley que incluyen, salud, pensión, cesantías, primas y vacaciones. Contar con una asesoría médica permanente, pues su cuerpo es su principal herramienta de trabajo, tener comunicación clara y constante con todo el personal del equipo, un calendario de actividades público para todos sus integrantes, donde cada corredor sepa para cuáles carreras debe prepararse mejor, cuáles son los objetivos que debe cumplir, contar con un monitoreo permanente sobre sus trabajos de entrenamiento, esto debe ir de la mano de la tecnología, ahora los preparadores pueden ver en tiempo real qué actividad hacen y cómo la están desarrollando cada uno de sus ciclistas. Pregunto, si un director deportivo ha seguido las actividades de un deportista de manera constante, ¿puede presionarlo a ganar X ó Y competencia? o relegarlo porque no está rindiendo como se espera en las carreras?. Todos los profesionales quieren ganar y se están preparando en las mismas condiciones, hablando de los ciclistas que pertenecen a un equipo de marca, es claro que todos los corredores no son ganadores y tienen prototipos y funciones diferentes, pero si hay un acompañamiento permanente no cabrían  dudas acerca sus exhibiciones sobre la bicicleta o sobre su bajo desempeño. Es fácil suponer que si un deportista no está dando los resultados esperados, es porque está fallando en sus entrenamientos, sus horas de sueño, su alimentación y recuperación, en resumidas cuentas, cuidarse como profesional. Y sin el acompañamiento debido es fácil que esto suceda.

En Colombia hay ciclistas que pertenecen a estos equipos de marca pero andan a la deriva, “inventando” como mejorar su forma deportiva y agradar a su director técnico cuando les de la oportunidad de mostrarse en carrera, tienen que lucharla para permanecer más temporadas en ese equipo, con el objetivo de que si cambia de conjunto sea por decisión propia y no porque prescindieron de sus servicios, o lo que es peor y muy común, a final de temporada los tienen a la espera, sin confirmarles su contrato para el año siguiente, y cuando los demás equipos se terminan de organizar les avisan que no hay cupo para él, estos profesionales terminan regalándose por cualquier precio a otra escuadra “menos organizada” con el objetivo de volver a alcanzar el estatus y entrar en otro equipo de mejor presupuesto.

¿Por qué un equipo de ciclismo no se concibe como una empresa rentable?

Es la pregunta que me hago analizando los resultados positivos en las pruebas de doping, condenar, juzgar y señalar a los descubiertos no arregla nada, pero si estoy de acuerdo que se den a conocer estos casos a la opinión pública, por parte de las organizaciones oficiales que rigen el deporte en Colombia e instaurar campañas y proyectos que mejoren las condiciones de los ciclistas, trabajar para sacarles ese pensamiento de mejorar sus condiciones físicas de manera artificial. Hay que buscar el fondo, y ojalá escuchar a los ciclistas quienes son los directamente afectados de este podrido sistema, pero que no están dispuestos a hablar frente a la opinión pública, ni quejarse de las condiciones de sus sueldos, pues como se dice “hay que cuidar la papita”.

Puede que más de uno me mire raro con lo que voy a decir, pero se deberían balancear los sueldos de los ciclistas dentro del proceso de promoción de un deporte limpio, ya que las diferencias son bastante grandes, dentro de un mismo equipo hay ciclistas que ganan al año 6 mil dólares mientras otros reciben 60 mil dólares, gran aliciente para que los que ganan menos piensen que deben ascender rápido de cualquier manera, y sin medir consecuencias.

Federación

Nos falta una federación exigente y veedora por el bienestar de las personas que trabajan en el ciclismo, que establezca unas normas para la creación de un equipo, y si el equipo no es avalado porque no cumple esas normas, no puede hacer parte de ninguna carrera del calendario nacional, donde los ciclistas que corren de manera independiente, desde principio de temporada también deban adquirir unos compromisos obligatorios con la federación. Es triste que el único requisito en Colombia para formar un equipo es tener dinero. Es cierto que la UCI (Unión Ciclista Internacional) cobra por la inscripción de los equipos en su sistema de acuerdo a su categoría, pero también hay que cumplir una serie de requisitos para pertenecer a esa organización, tiene sus plazos, sus tiempos y sus obligaciones, de lo contrario quedan por fuera de los beneficios de ser equipo UCI. Pero en Colombia no solo es deportivo el ciclismo sino la manera en como lo manejan.

¿Qué ofrecerle a los patrocinadores?

A los patrocinadores cuando les venden la idea de invertir en un equipo de ciclismo, les venden podios y equipos ganadores, y están muy equivocados, a los patrocinadores hay que venderles estilo de vida sano, esparcimiento, entretenimiento para los aficionados, un proceso de preparación sobre la bicicleta, trabajo en equipo, etc. Ahora con el auge de las redes sociales, hay mucho más por venderle a las marcas, una de ellas, es incluir al público de manera virtual en todas las actividades del equipo, generando interacción con sus protagonistas. Falta abrir el panorama del ciclismo, ya no estamos en los 80´s y 90´s, hay que dejar de ofrecer a las marcas, un número de menciones en las escasas transmisiones radiales y televisivas de los eventos, hay que vender estatus, buen nombre, y respeto por la persona, posicionamiento de la marca en las calles, gracias a un equipo disciplinado y serio que representa su marca. Para ello es de vital importancia la contratación de comunicadores y diseñadores gráficos para general campañas de posicionamiento del equipo entre sus aficionados, y trayendo nuevos adeptos al ciclismo. Resumiendo, falta presentar un plan de marketing a la hora de buscar patrocinios.

1: Pasado por la galleta: no ser tenido en cuenta en las decisiones que lo afectan directamente.
2: Hay un gran porcentaje de ciclistas en Colombia que corren sin sueldo, la mayoría de las veces gratis, y otras, para empeorar la situación, pagan para que los lleven a correr en ciertos equipos que se forman solo para algunas competencias.

 

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