Inicio Noticias Ruta El ‘Caballo’ de fuerza del GW Shimano

El ‘Caballo’ de fuerza del GW Shimano

877
0
COMPARTIR

El ciclismo de Colombia sigue cambiando. La época de los inolvidables “escarabajos” se ha ido extinguiendo poco a poco, y las nuevas figuras del pedalismo nacional, más que escaladores, son verdaderos todoterrenos, capaces de vencer en cualquier circunstancia.

 

Por Mauricio López. El ciclismo de Colombia sigue cambiando. La época de los inolvidables “escarabajos” se ha ido extinguiendo poco a poco, y las nuevas figuras del pedalismo nacional, más que escaladores, son verdaderos todoterrenos, capaces de vencer en cualquier circunstancia. Tanto ha cambiado el ciclismo colombiano, que ya es posible hablar de ciclistas costeños de alto nivel, como José Serpa, campeón este año del Giro del Friulli. También es nueva, la estatura y nuevo el porte de los ruteros “cafeteros”. Con el retiro de Israel Ochoa se apagó aún más esa anquilosada imagen del ciclista bajito y maletón, empecinado en sufrir y subir cualquier cuesta.

 

Ahora tenemos ciclista altos, o por lo menos medianos, de 170 ó 175 centímetros, como Sergio Luis Henao; de cuerpos más erguidos y más sabios y técnicos a la hora de enfrentar las más encumbradas montañas. Sí, los ciclistas colombianos son más altos, más preparados físicamente, más sabios a la hora de correr… y lo mejor, siguen siendo los mejores escaladores del planeta.

 

Frank Jair Osorio Carvajal mide un metro y 87 centímetros. Nació en el hermoso municipio de El Carmen de Viboral, Oriente antioqueño, el 28 de agosto de 1988. Hace parte de la nómina del GW Shimano-Chec-Edeq-Envía-Gatorade, siendo una de las cartas más fuertes del conjunto que dirige Luis Alfonso Cely de cara a las próximas clásicas regionales y nacionales.

 

Osorio llegó al GW Shimano a punta de esfuerzo y sacrificio, no sólo de él, sino también de sus padres Emilio y Marina, a quienes no les importó sacar dinero del bolsillo propio para alentar a su hijo a cumplir su gran sueño, ser un ciclista como Jan Ullrich o Andy Schleck.

 

“Hasta hace dos años todo era de cuenta mía y de mis padres. Me tocaba costearme la participación en cualquier carrera. Tenía una bicicleta muy fea y muy pesada. Fue una época muy dura para mí”, narra el joven rutero, quien por esos días, mientras entrenaba por el sector de Llanogrande, se encontró con Luis Alfonso Cely.

 

“Yo me encontré varias veces al profe Cely, hasta que le pedí que me dejara hacer unas pruebas con el GW Shimano. Le dije que me dejara entrenar con ellos”, cuenta Frank.

 

Cely, un verdadero mago para sacar diamantes del carbón, vio en la mirada del joven ciclista el destello de una futura estrella, y apegado en su infalible instinto, le dijo que sí, pero que le tocaba pagarse los gastos de carretera.

 

Osorio accedió convencido de que podía demostrarle a Cely, en poco tiempo, todo su talento como ciclista. Y así fue. En la Vuelta de la Juventud de 2009 se metió entre los 40 mejores y al año siguiente, fue quinto de la Clásica San Rafael, campeón de la Clásica de la Madera, en El Carmen, y tercero en la Clásica de Guarne, en la categoría Sub 23.

 

Antes, en 2008, y con recursos propios, había sido tercero de los Juegos Departamentales, algo para nada fácil, y también había logrado vencer en las clásicas de La Florida y Boquerón, ambas en su pueblo natal.

 

Por fin, después de muchos años de esfuerzo, Frank Osorio, a quien le dicen “Caballo”, firmó su primer contrato como profesional, y con el GW Shimano-Chec-Edeq-Envía-Gatorade. “Me siento muy feliz de estar en este equipo. Por fin el sacrificio de mis padres ha dado frutos”, dice el joven, recordando que su familia lo dejó prácticamente todo para cumplirle sus sueños. Dejaron la finca donde vivían en la vereda La Palma, en la cual se dedicaban a la agricultura. Su padre Emilio trabaja ahora como taxista en El Carmen.

 

Frank empezó muy bien el 2011. Fue 27 en la Clásica de Rionegro-La Ceja y 21 en la Vuelta al Valle, carrera en la que deslumbró en la contrarreloj final, ubicándose undécimo. Ahora el reto para Osorio y el GW es la Clásica de Anapoima, luego vendrá la Clásica del Café (30 de marzo al 3 de abril) y finalmente la Vuelta al Tolima (6 al 10 de abril).

 

La Clásica de Anapoima, Tolima, comienza mañana con varios de los mejores equipos del país, otro paso más para Frank, un nuevo talento del ciclismo colombiano, del nuevo y mejorado talento colombiano.