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50 Años: El día que un ‘Niño Novato’ ganó la Vuelta a Colombia

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Rafael Antonio Niño Munévar en el homenaje a los campeones de la Vuelta a Colombia., Foto: Lina Lopera V.

10 de mayo de 1970, la fecha en que un joven nacido en el municipio boyacense de Cucaita ganaba sorprendentemente la edición 20 de la Vuelta a Colombia. Un día como hoy hace 50 años, el Diario ELTIEMPO titulaba “Niño prodigio del ciclismo”, ese día no fue solo el primero de los 7 títulos logrados por Rafael Antonio Niño, el máximo ganador de la ronda nacional, fue el final de una edición ‘sui géneris’ y que, de paso, abrió una nueva época para nuestrociclismo en esa década de los 70s, que tuvo a los primeros ‘Escarabajos’ en el ciclismo profesional europeo.

ArtículoV. Colombia 1970Rafael A. NiñoEn Contexto- EstadísticasEntrevistas

A la edición ‘Porcelana’ de la Vuelta a Colombia que tuvo lugar entre el 27 de abril y el 10 de mayo de 1970, el “Niño de Cucaita”, Rafael Antonio Niño Munévar llegaba con el rótulo de campeón de la Vuelta de la Juventud, competencia de la que se apoderó tras dominar las dos jornadas de alta montaña (en La Línea y la última etapa con meta final en Bogotá), fue la última semana de enero y con 20 años y 2 meses de edad. Ese gran debut a nivel nacional le valió para ser convocado inicialmente por el seleccionador nacional Ricardo ‘Pinta’ Zea, para ser el suplente en las pruebas de Ruta de los IX Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá (la segunda semana de marzo y en las que prevaleció Colombia con las 2 medallas de oro) y seguidamente por el mejor equipo de marca existente en esa época (Relojes Pierce de Neftalí Pedraza) para completar junto a los “capos” Pablo Hernández, Álvaro Pachón, Miguel Samacá, Evaristo Fino y Manuel Puerto (dueños de la Vuelta el año anterior), la nómina que corrió una semana después el 10° Clásico RCN pero al cual no pudo llegar de la mejor manera para afrontar las fracciones de escalada (tras un mes de concentración enfocado en terreno plano y en la pista, la cual nunca fue de su gusto), finalizando el clásico radial en la mitad de la tabla general (casilla 25) la cual fue encabezada por el paisa Óscar González.

Solo restaban cuatro semanas para la Vuelta a Colombia y por fortuna para él, la Junta Administradora de Deportes (la actual Indeportes Cundinamarca) le brindó el patrocinio respectivo (en su calidad de ciclista afiliado al Club Ciclo Ases desde sus inicios en 1968), para integrar la cuarteta “A” de Cundinamarca junto a la dupla apoyada por la empresa Ferretería Reina: Jorge Eliécer González (novato) y Gustavo Rincón Casallas (campeón novato en 1964 y tercero del podio final en la edición anterior), además de Francisco “Kiko» Triana patrocinado por la Licorera- Ron Tropical (el Campeón Novato en 1965), quienes en el ‘papel’ figuraban como los “jefes de fila” para la disputa del título general al final de las 13 etapas (con un solo día de descanso en la capital antioqueña) y de los 1851 kilómetros de recorrido total, incluidos los 34 kms de contrarreloj individual, que en el penúltimo día fueron favorables para el “Ferreterito” Rincón (en detrimento de Niño, y tras dos días de estar portando el maillot de líder general por carreteras cafeteras),crono que en realidad dejó todo por decidir en la montañosa etapa final de 173 kms entre la caldense ciudad de La Dorada y la Capital de la República.

La XX Vuelta a Colombia, marcó un antes y un después, (con una organización que costó millón y medio de pesos) por la participación de 22 cuartetas y 84 ruteros, y aunque no fue el lote más gordo de esas épocas (ya en 1965 el listado de inscritos había sido de 103 ciclistas), si fue la cifra más alta en lo referente a la incursión de pedalistas extranjeros, 24 visitantes en representación de 6 países. La Asociación del Táchira (Venezuela), GS Orlandini- SC Pedale de Ravena (Italia), las selecciones nacionales amateur (ahora sub-23) de Suiza, Unión Soviética y Bélgica, y aunque vistiendo el maillot de su nación, 4 ruteros del equipo profesional español, Orbea – O.A.R., con la dirección técnico del campeón de la Vuelta en 1957, el andaluz José Gómez del Moral. Fueron precisamente los europeos los que comenzaron imponiendo sus condiciones durante las tres primeras etapas planas por el centro- sur del país, ese hecho quedó marcado para el historial de la carrera, ya que de las 69 ediciones que se han disputado hasta ahora, esa la única ocasión en que ciclistas de 3 naciones extranjeras se han vestido con el distintivo maillot tricolor del líder general: ellos fueron el español Jesús Roda Ortiz (primer ganador, en Girardot), el belga Johan De Muynck en la llegada a Neiva (fracción ganada por el ‘tano’ Giampaolo Flamini) y al día siguiente en la ‘Ciudad Musical’, Ibagué; fue el turno para el joven lombardo, Franco Martini, quien posteriormente fue el principal rival para Luis H. Díaz, en la disputa de las Metas Volantes, modalidad que ganó el vallecaucano, y que a su vez, fue la única clasificación que no fue a parar a las alforjas del nuevo “monstruo” del ciclismo colombiano.

Twitter @johnfvalencia / redaccion@nuestrociclismo.com


Decimos que la Vuelta 1970 (llamada la Vuelta de la Paz), marcó un antes y un después, y muestra de ello es también la disputa de la clasificación por equipos, siendo la 20ª Vuelta, la última vez en la que la modalidad de conjuntos se la adjudicó una cuarteta en representación de una Liga o Región, al año siguiente la formación “Singer” y desde entonces esta clasificación siempre fue obtenida por los llamados equipos de ‘marca’. Fue esa cuarteta denominada Cundinamarca ‘A’ la que desde la cuarta etapa hizo completamente suya el manejo de la clasificación general, inicialmente con “Kiko» Triana, (ganador del ascenso a La Línea y con meta en Armenia, manteniendo el liderato por cinco días hasta territorio antioqueño), luego con el “Niño de Cucaita” (2 días), seguidamente ese maillot de líder lo vistió el “Ferreterito” Rincón (también 2 días), y por último cerró la faena el último día de nuevo Rafael Antonio Niño, para coronarse definitivamente como el campeón general.

Mientras las victorias parciales de etapas se las repartían los más destacados corredores de los equipos de marca, como: Avelino Ortega (Suramericana de Seguros) en Cali; Pablo Hernández, Manuel Puerto y Miguel Samacá (equipo Relojes Pierce) en Medellín, Manizales y Bogotá, respectivamente; Martín «Cochise» Rodríguez y Luis Hernán Díaz (de Wrangler- Caribú) en Medellín y Anserma; además de la otra victoria para un extranjero, el español José Florencio Tutusaus (en la CRI de Honda a La Dorada); resultado que le permitió al final asegurarse un lugar dentro del top20 de la general y como el mejor de las nóminas visitantes, aunque hay que resaltar que otro español, el veterano murciano, Fulgencio Sánchez quien corrió como invitado del equipo Suramericana de Seguros, se clasificó en el puesto 14, a más de 50 minutos del campeón.

Por su parte el veterano internacional Gustavo Rincón (32 años, subcampeón nacional de ruta en 1964, campeón de la Vuelta al Táchira en 1967, ganador de etapas y podio final en las Vueltas de Guatemala 1966 y Costa Rica 1969, además del subtítulo general en el Clásico RCN un mes antes) frente a su joven compañero de formación, Rafael Antonio Niño, libraban su propio duelo “interno”, por ese gran premio que por primera vez se otorgaba al gran campeón, un carro y una casa (aporte hecho por parte del antiguo Instituto de Crédito Territorial), premiación que finalmente fue para el que dio una verdadera lección de cómo afrontar la montaña. Niño Munévar en el largo ascenso final de Villeta a La Tribuna no solo le descontó los 62 segundos de ventaja que le tenía Gustavo, en la clasificación general, hizo lo propio con el tercero en discordia, “Don Coraje” Miguel Samacá quien se había escapado en solitario llegando a tener la escandalosa diferencia de 11 minutos a su favor, antes del paso por Villeta. Le dio alcance antes del alto y desde ahí los dos boyacenses se mantuvieron a la par en la travesía por la sabana y hasta la meta, ubicada en pleno estadio El Campin que se encontraba colmado de público (luego de un juego entre Millonarios y Unión Magdalena) Samacá entró primero a la pista atlética y a su rueda apareció Niño, sumando en total 53 horas, 29 minutos y 56 segundos; era entonces el primer novato campeón general de la Vuelta y sus escoltas en el podio final Gustavo Rincón a 1m 24s, y tercero, Samacá a 16m 20s.


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Es un hombre muy serio y de contadas palabras. Amable por cumplir y que prefiere no tener contacto con la prensa (n.d.l.r. como fue el caso para este reconocimiento) ni con quienes lo admiran por la leyenda que forjó montando bicicleta. Fue de poco gusto para el estudio, pero con una rebeldía heroica. Esa que lo hizo abandonar la casa tras pelear con sus padres. En la capital de Colombia el aún adolescente vivió en la casa de una hermana por el barrio Estrada, trabajó en talleres mecánicos y ahorraba el poco dinero que ganaba para cumplir el sueño de comprar una bicicleta con la que escalaba las empinadas calles del oriente bogotano mientras laboraba de mensajero. Comenzó a montar bicicleta con un compañero y un día, renunció a su trabajo para reclamar la liquidación y con eso adquirió una bicicleta de carreras de un primo y con 17 años se afilió al club de ciclismo más antiguo del país, el Ciclo Ases del ya fallecido, Leonidas Herrera.

Con el paso de los años, se encargó de demostrar que lo del año 70 no había sido una casualidad o la culminación de una buena preparación. Total, en 1982 cuando decidió colgar la bicicleta había triunfado en 7 vueltas a Colombia, y 4 Clásicos RCN. Fue ciclista fuera de serie que le permitió ser el tercer colombiano en el ciclismo profesional (con el equipo italiano Jolly Cerámica durante la temporada 1974), llegando a correr el gran Giro de Italia (clasificándose en el puesto 41) y en la Vuelta a Suiza (casilla 17 de la general), además del histórico “monumento del ciclismo” la Milán- San Remo y al cierre de ese año, el Campeonato Mundial de Ruta Profesional. El Banco Cafetero le ofreció el mismo dinero que iba a ganar al año siguiente y decidió regresar a Colombia, y aunque dominó la escena del calendario nacional en la década de los 70s, años después manifestó que se arrepintió de esa decisión.

De lo que no se arrepintió el hoy ex ciclista fue de su retiro como ciclista. Ya estaba muy cansado y no quería correr más. Cinco años después fue el gran director técnico del equipo profesional Café de Colombia campeón de la Vuelta a España en 1987, la Vuelta a Colombia en 1988, al igual que ganador de 2 etapas y la clasificación de la montaña en el Giro de Italia en el año 1989, todos esos logros con el “Jardinerito”, Luis Herrera.

Después de duras experiencias empresariales en la capital del país, al igual que en Tunja y también en la ciudad de Duitama, durante la década de los 90s, dio un cambio radical a su vida. Los títulos, los trofeos, las victorias que tanta fama le dieron, al igual que los elogios y los titulares y fotografías que lo consagraron como el número uno del ciclismo, pasaron a ser parte de su pasado, para él ya no tienen alguna importancia. De ser un hombre que únicamente creía en él y en nadie más pasó a ser un hombre sensible a las preocupaciones y necesidades de los demás. porque su competencia ya no era deportiva sino espiritual.

En el inicio del nuevo siglo fijó su residencia en la Capital Cívica de Boyacá, asumió como director del equipo profesional Lotería de Boyacá y fue nominado al Premio Acord Nacional en la categoría ‘Vida y Trayectoria Deportiva’. Después de fracasar en su primer matrimonio, del que quedaron sus hijos Eddy Camilo, Gloria Angélica y Rafael Antonio, conoció a Blanca Nubia Herrera Gutiérrez, con quien se casó por lo civil y de cuya unión hay tres hijos: Luisa Fernanda, Ana María y Juan Sebastián. Fue por Blanca Nubia y gracias al testimonio del ex ciclista profesional Omar “El Zorro” Hernández, que Niño se convirtió en un mensajero de la palabra de Dios como miembro de la Iglesia Evangélica. Sigue fuertemente vinculado al ciclismo y desde hace 15 años es el referente en la dirección del equipo que patrocina la EBSA (Empresa de Energía de Boyacá).

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La magnitud de la hazaña del “hijo ilustre” de Cucaita, generó hechos inéditos como por ejemplo una entrevista personal al día siguiente, con el recién electo presidente de la República, Misael Eduardo Pastrana Borrero y un extenso reportaje de primera página completa por parte del escritor, periodista y cronista bogotano Germán Castro Caycedo (las cuales les compartimos en imágenes adjuntas), de igual manera sorprendió que la orquesta musical del momento en nuestro país, “Los Graduados”, le dedicaran por ese repentino final, la carátula de “Primeros”, su nuevo disco ese año.

A continuación, una lista de los datos estadísticos que aun 50 años después no han sido igualados y que sostienen a Rafael Antonio Niño Munévar como el “number one” de la Vuelta a Colombia.

* De las 5 clasificaciones en disputa, él se quedó con cuatro títulos: Campeón Novato (de los 18 inscritos), Campeón de la Montaña, Campeón General, e integrante de la cuarta Campeona por Equipos. Los que más cerca estuvieron de gran conquista fueron: Martín Cochise Rodríguez en los años 1964 y 1966: Campeón General, Montaña, Sprints y por Equipos, mientras que el duitamense Oliverio Rincón en 1989 le alcanzó para ser Campeón General, de Montaña y de los Novatos.

* Es el máximo ganador de la Vuelta a Colombia con 7 títulos (1970, 1973, 1975, 1977, 1978, 1980), le secunda la gran figura de los 50s, Ramón Hoyos Vallejo con 5 títulos, tras ellos un trío de ‘Escarabajos’ que sumaron 4 coronas: Martín Cochise Rodríguez (en los 60s), Luis Alberto Herrera (años 80s) y el también boyacense José Joaquín Castelblanco (entre 1997 y el 2006).

* Igualmente Niño es el que de momento más veces ganó, en 5 oportunidades, la clasificación de los premios de montaña (ediciones 1970, 1972, 1973, 1975 y 1977, sumando un título más que su gran rival en las cumbres cafeteras, “El Viejo Patro”, José Patrocinio Jiménez, ganador de la montaña en 1976, 1979, 1980 y 1981, al igual que el considerado mejor escalador colombiano, Luis Alberto Herrera, también vencedor de la montaña en 4 ocasiones, las de él si de manera consecutiva entre 1983 y 1986.

* Rafael Antonio fue también el primer campeón general sin ganar ninguna de las etapas en disputa, 59 años después, el facatativeño, Fabio Andrés Duarte fue el año pasado, el décimo pedalista en repetir esa situación.

* No fue el primer boyacense en ganar la Vuelta (honor que le correspondió a Roberto “Pajarito” Buitrago en el año 1962), aún si sin duda, fue tras él que su departamento dio los primeros pasos para que en la actualidad sea considerada la “mayor potencia” del ciclismo rutero colombiano, al punto que, del total de 62 títulos logrados por los ciclistas colombianos en la ronda nacional, 2 de cada 5 títulos fueron para pedalistas nacidos en Boyacá, hasta ahora son 26 títulos, por encima de los 16 que lograron los antioqueños y los 9 que se adjudicaron pedalistas cundinamarqueses.

* La Vuelta a Colombia ha tenido en 69 ediciones a 41 diferentes ciclistas como campeones generales, de ellos el más joven de todos fue el pereirano Rubén Darío Gómez en la edición 1959 con 19 años + 92 días, tras él el 2° corredor más joven en alzar la copa de campeón fue precisamente el “Niño de Cucaita” con 20 años + 150 días. En orden de menor edad, los otros campeones más jóvenes fueron: Ramón Hoyos Vallejo en 1953 (con 20 años + 286 días), Efraín Forero Triviño en la 1ª edición (1951) con 20 años + 319 años y Oliverio Rincón Quintana en 1989 con 21 años + 55 días.


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