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Vuelta Colombia Femenina: La otra mirada de la vuelta (etapas 3 y 4)

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En el gran lote de la Vuelta a Colombia Femenina con un centenar de participantes muchas y variadas historias para contar, es el caso de una de las debutantes a este nivel del ciclismo competitivo, la universitaria bogotana Luisa Mora Madriñán (Ingeniera Mecánica de la Universidad de Los Andes e integrante del Go Cycling, equipo revelación) quien nos comparte de manera detallada con sus crónicas como se vive el día a día de una nueva ciclista.
Luisa Mora Madriñán (Go Cycling)

1a Vuelta a Colombia Femenina, noviembre 9 al 13 del 2016

En el gran lote de la Vuelta a Colombia Femenina con un centenar de participantes muchas y variadas historias para contar, es el caso de una de las debutantes a este nivel del ciclismo competitivo, la universitaria bogotana Luisa Mora Madriñán (Ingeniera Mecánica de la Universidad de Los Andes e integrante del Go Cycling, equipo revelación) quien nos comparte de manera detallada con sus crónicas como se vive el día a día de una nueva ciclista.

Crónica etapa3, AnsermanuevoEtapa4- Anserma

11 de noviembre, a las 21:27. Ayer cuando acabé de escribir pensé que qué iba a escribir hoy, si el terreno y la distancia iba a ser similar a lo que ya había escrito y vivido, pensaba que no iba a tener mucho nuevo que contar. Pero no! Al revés! Ayer viví todo lo que quería vivir en UNA etapa de ciclismo, mientras hoy estoy empezando a entender lo que es el ciclismo de etapas: hay TODAS las sensaciones, las piernas van guardando kms en forma de ácido láctico y la cabeza y la barriga, también van guardando…

Hoy empezó cuando a las 4 am nos despertaban truenos, llovió toda la noche y entre dormida y despierta, la cabeza empieza a hacer su tarea: “si ayer hubo caídas, ¿cómo será hoy con la carretera mojada? Pero yo, siempre tratando de cambiar ese pensamiento por concentración. Desayunamos lloviendo: arroz, huevo, pan, banano, piña, jugo, café, todo lo que quisiéramos. Sabíamos que se venía una etapa dura y había que comer para tener que gastar. Tenía miedo.

Había dejado todo listo desde anoche, así tenía menos cosas en que pensar, menos cosas para estar pendiente. Eso también es parte de la vida en la carretera, dormir en sitios distintos y tener la vida en una maleta (y eso que esto son solo 5 días!).

Firma de planilla, fotos, llamado de equipos. Listas, 9:30, salimos. Estaba mucho más tranquila que ayer, todas lo estábamos, o bueno, eso sentí hasta el km 2 cuando ttaaaa!! Oí algo durísimo, seguí “pedaleando”, arrastrada por el pelotón, pero unos segundo después me di cuenta y me avisaron: “Luisa! Tú cadena salió volando!” (Menos mal no le pegó a ninguna). Me fui para la derecha con el impulso que tenía. Llegó el carro, estaban listos para cambiar mi rueda, pero “no Omi, no es la rueda, es la cadena!”. Ahí, veía como me pasaban mmmm 28 carros (comisario, 23 equipos y 5 más), llegaron Nelson y Pedro, me cambiaron la bicicleta y arranqué. Nunca la había usado, no era mía, me quedaba larga pero bajita, no sabía usar los cambios, el freno de atrás no servía y llovía!

Hasta ahí todo normal, eso pasa… la carrera estaba empezando, el pelotón iba despacio, era plano. Pero ahí empezaron los errores: en vez de tomármela con calma y cuidarme detrás de cada carro, decidí que entre más rápido llegara al pelotón, mejor: ERROR y lo mismo en la vida 😂. Pasé a los 28 carros! Pulsaciones a tope, incomoda, llegué al km 10 y pum! Repecho! Pues me soltaron. Pensé: “yo bajo rápido, ahí las cojo y cuando llegue, me como una granola y tomo agua”. Y así fue pero ERROR! Me metí la granola en la boca y empezó el repecho, me ahogué, no podía respirar, la granola iba hacia mis pulmones. Tuve que parar, vomitar para poder respirar, a 100 metros de coronar el repecho. El pelotón se alejaba.

Me tranquilicé y arranqué, sola, a los 12 kms, me faltaban 70! Pero bueno, ahí estaba y eso era lo que había. Solo quedaba tranquilizarme y seguir. La carretera estaba peligrosa, había derrumbes, piedras en el piso. Lo bueno, pensaba, era que no me iba a caer en el lote.

Yo no sé si es mi impresión o que pero cada vez me doy más cuenta como uno trae los momentos a su vida: tenía mucho miedo del pelotón y que pasó? No estuve! Rompí la cadena!

Fueron 70 kms duros sobretodo sabiendo que estaba sufriendo lo mismo o más que el pelotón y que además iba más lento y que si no llegaba a tiempo, me sacaban de la carrera. Llegué, no me sacaron 🙂

Cuando llegué, estaba triste, muy. Pero bueno, así es la carrera y después de un rato con el equipo, con mi mamá, riendo, hablando, recordando, conociendo, me acordé que mi vida es más que unas horas de carrera, que al final los hechos no son tan importante y es parte de lo que tenía que vivir.

Y ahora sí a lo que vine, reírme, estar con la gente, disfrutar en lo que estoy.

Cartago y el día me han traído sorpresas! Restaurante vegetariano, tiendas de plantas medicinales, canciones e historias de personas para admirar (Pedro “Carreta” y Nelson Castillo). Una bicicleta de un huevito Kinder que me dio mi mamá! Detalles que alegran la vida y nos acuerdan por qué estamos acá, para vivir!

Por Luisa Mora

12 de noviembre, a las 22:12. Mañana llegamos a Manizales! Ya lo puedo decir y en verdad, no me la creo. En este momento hay un poco de nostalgia por lo vivido, la gente, las experiencias nuevas… todo mezclado con una felicidad inmensa y una satisfacción de haberlo logrado (casi). Para eso, mañana solo tengo que hacer lo que hice hoy, un poquito más largo, pero con la motivación de que al final nos va a recibir la plaza de toros de Manizales, etapa mítica del ciclismo colombiano, me da mucha emoción! Ahora vamos a ser nosotras las que vamos a estar recorriendo los caminos formados por personas y vallas de Manzana Postobon con cara de sufrimiento. Yo, sola después de unos minutos, pero ojalá que Camila Cortes y María Isabel Danna, en la punta, sufriendo por recortar ese minuto para entrar en el podio!

Hoy, para mí, fue una etapa muy especial. Venía triste de ayer pero motivada, con ganas de pedalear. Empezamos como el resto de los días, juntas un tramo hasta que empezamos a subir. 6 kms en los que me quedé del lote en la mitad, yo y muchas más. Había momentos en los que iba sola, otros acompañada, pero no era mi ritmo, entonces seguía sola. Empezó el plano, la bajada, llegué a 70kms/h. Después de un rato, pensando que iba aburrida sola, venia Nelson y la mejor noticia: “dale suave que atrás viene un lote, te vas con ellas, trabajan entre todas y así te guardas para lo que falta”. En la bicicleta, como en la vida, es más rico y más fácil ir acompañado. Íbamos al mismo ritmo, así nunca me iban a alcanzar, pero yo me estaba desgastando más. Por eso, preferí esperar, quedaban muchos kms de plano, 16 de puerto a Anserma y mañana, la llegada a Manizales!

En el lote, nos turnábamos, cada una 500 mts. Mientras el resto se cuidaba a rueda: cada cm más cerca a la rueda de adelante, cada cm más agachada, iba a ser energía ahorrada para lo que venía. A diferencia de ayer, hoy había mucha gente a lado y lado de la carretera, dándonos ánimo, gritando y hasta sacudiendo la bandera de Colombia. Íbamos en la mitad de la nada, cuando de pronto vi unos señores cosechando piña y empezaron a gritar: Luisa Luisa! Que gran sorpresa de mi mamá, me sacaron una sonrisa gigante. Cuando llegamos a la subida, tranquila empecé desde atrás a un paso que pudiera seguir eternamente. Así, constante, con mi pasito tun tun, iba recortando y alcanzando ciclistas que se les oía muy agitadas.

Fue una subida única, la asistencia del carro, perfecta: cada vez que queríamos teníamos una caramañola con agua fría esperándonos en las manos de alguno en el borde de la carretera. Es impresionante lo que se aprecia el agua fría en condiciones como estas.

Parte de mi nostalgia es eso: somos 7 ciclistas y tenemos 8 personas de Gocycling 100% a nuestra disposición. Cuando dije que lo único que teníamos que hacer era montar, comer y dormir, es enserio! Del resto se encargan otros: Willy y Nelson están pendientes de nuestra hidratación y comida antes de la carrera: hidratante, agua, sándwiches de todos los sabores, las galletas favoritas de cada una Al final del día, son los encargados de los masajes, de dejarnos como nuevas. Pedro y Beto, arreglando bicicletas, todo el día para tenerlas impecables y perfectas: limpias, con aceite, con los cambios milimétricamente ajustados y pendientes durante la carrera por si hay que actuar. Los 4 siempre atentos, con una sonrisa en la cara, listos para lo que necesitáramos. También, los mejores consejos, palabra de apoyo y anécdotas del ciclismo.

Por otro lado, siempre ahí y desde su forma de ser: Macca y Omi, con sus sarcasmos, chistes y risas por todo. No dejan pasar una. Consejos importantísimos y claves en cada día de carrera. Estoy segura que todos tenemos una grabadora en la cabeza que nos dice: “Omi me dijo que por El Centro”, “Macca de dijo que acá no podía estar”, Omi, Macca, Omiii. Grandes Adriana y mi mamá también, que como buenas mamás y delegadas, hacen que tengamos todo lo que necesitamos, que estemos cómodas y más importante aún, que todos nuestros antojos sean atacados! (Que la Arepa así y así, que el quesito así, que el chocolatico) Somos consentidas, para que!

El ciclismo también es conocer cada pueblo, cada carretera, cada cambio de sabor. Es parar en las plazas, es comer lo propio de cada región. Colombia es un paraíso gastronómico para los ciclistas: proteína y carbohidratos de todo tipo y en toda presentación.

Mañana viene un día duro, pero seguro que va a ser los más emocionantes de mi vida: terminar la primera vuelta a Colombia femenina!

PD: Y el/la que me hable de ciclismo a partir de mañana y por los siguientes días, me invita a cerveza o ponqué de chocolate! 😉

Por Luisa Mora