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Vuelta Colombia Femenina: La otra mirada de la vuelta (primeras etapas)

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Luisa Mora Madriñán (Go Cycling)

1a Vuelta a Colombia Femenina, noviembre 9 al 13 del 2016

En el gran lote de la Vuelta a Colombia Femenina con un centenar de participantes muchas y variadas historias para contar, es el caso de una de las debutantes a este nivel del ciclismo competitivo, la universitaria bogotana Luisa Mora Madriñán (Ingeniera Mecánica de la Universidad de Los Andes e integrante del Go Cycling, equipo revelación) quien nos comparte de manera detallada con sus crónicas como se vive el día a día de una nueva ciclista.

Crónica ContrarrelojEtapa2, Zarzal

9 de noviembre a las 22:29pm. Algo de la crono de hoy: Hoy es mucho de lo que quisiera hablar, lo que quisiera recordar, los sueños, los pensamientos. Hoy fue la crono escalada, una muestra de mi vida, de lo que soy. Dormí perfecto, nada de nervios, no quería hacer el reconocimiento, quería darlo todo cada km sin saber lo que me esperaba. Pero bueno, fuimos… 6am, arrancamos a subir: un lugar increíble, montañas, cultivos, ríos, árboles, el amanecer frente a nosotras, nubes.

Se me hizo fácil, podía acelerar cuando quería, me sentía con fuerza cada vez que me paraba en pedales, pero claro, pulso: 140.

Bajamos, desayunamos, descansamos y salimos. Salimos? Salí! 9:30: arroz! No quería comer como cualquier día: sentía como cada grano de arroz hacía fila en mi piernas esperando el momento de atacar! Atacar y literalmente volverse Watts en cada pedalazo, cada respiro, cada pensamiento.

9:56, ya lista, a los rodillos, en la sombra, agua, agua. Mucha gente a mi alrededor, ciclistas, pero aún más, mucha gente pendiente de todo: cada equipo, cada técnico, cada mecánico, masajista, comisario, modelos, ciudadanos que se querían tomar fotos con nosotras!

Todo funcionó como un reloj: Luisa, al rodillo, luisa, algodones incómodos en la nariz. Toalla, agua, cómo estás!? Como te sientes? Y las palabras sabias de Omi (Carlos Omar Guerrero, técnico): usa tu fuerza para ir concentrada en tus piernas, cadencia, ritmo: ta ta ta. Visualiza la carrera, así te adelantas a lo que va a pasar y sabes cómo actuar. Concentrarte en ti, por eso se llama Crono Individual. No podía creer que yo era parte de todo eso. Que en pocos minutos iba a oír por micrófono: en rampa: Mora, Luisa de Gocycling. Y así fue… parece que muestro tranquilidad, todos, hasta los comisarios, salían con su chiste.

Listo, me tocó, no te vas a caer en la salida, pensaba. Empiezan los kms (metros) a contar, iba a puras sensaciones. Sensaciones que desde el km 0.1, ya estaban duras. Policías, soldados, niños, campesinos, todos a lo largo de la carretera que con sus gritos me sacaba una sonrisa y me hacían pensar lo afortunada que soy de estar ahí: en la vuelta a Colombia. Me acordaron también que no ha sido gratis, que llevo preparándome y montando muchos kms para estar acá.

Me dio duro pensar en lo bien que me sentí por la mañana y que el plan que tenía en mente, no se dio. No me podía parar en pedales donde quería. “Hay que aprender a correr” pero bueno, eso es lo que había. Es difícil pensar lo que uno quiere pensar cuando ya el dolor físico real. De pronto ese es el punto: pensar como quiero pensar antes de sentir dolor. Por fin, en los últimos kms lo logré en mi cabeza: acá estas, disfruta, escoge lo que quieres sentir. Falta poco, después va a ser tarde. Dale duro, ahorita descansas. Todos los momentos son transitorios, este dolor no va a ser para siempre. Quedé 60 como a 6 minutos de la primera. Cuando bajaba a Buga, sentía frío, pero sobretodo gratitud, por inercia, llegué al hotel.

Después se vienen los momentos de recordar: sola, en equipo. De cerrar los ojos y sentir cada curva, cada repecho. Cada grito de aliento. Por la tarde, visita a la basílica de Buga con mi mamá. Peregrinos.. ya se! Mañana arranca mi peregrinación a Manizales!

Por Luisa Mora (#13- Go Cycling)

10 de noviembre, 20:10pm. Hoy viví todo lo que quería vivir en una etapa de ciclismo. Me acuerdo desde chiquita aprendiendo términos como pelotón, fuga, rezagados, gregarios, a rueda! Hoy fui todo o bueno, todo menos la fuga aunque ensayaba así el pelotón no se diera cuenta. De por atrás, aparecía yo por la algún lado, pedaleaba, pedaleaba, pedaleaba, subía las pulsaciones, no miraba para atrás, me sentía sola, hasta que me volteaba y tenía 100 ciclistas atrás, me quedaba y otra vez… así, como 4 veces en 70 kms.

Uno de esos días en los que solo tengo que pensar en pedalear, comer y dormir. Nada más! Son 24 horas del día, la carrera duró menos de 3! Es lo único que tengo que hacer bien, por eso, máxima concentración durante 90 kms.

Tuve mucho miedo a la salida: huecos, curvas, roces de brazos, frenadas, gritos, todo. Pero ese sustico me hacía estar 100% presente en la carrera, la respiración, la mirada que se mueve a ritmo del pedal: adelante, a los lados, a la rueda, a la carretera, todo al tiempo. Lo que pasa adelante afecta todo el pelotón, lo que pasa a los lados, atrás. Todo tiene que fluir como partículas.

La situación no se calmó, solo me tranquilicé y entendí el pelotón, ahora podía estar donde yo quería, no donde ellas querían que yo estuviera.

Me acuerdo del km 30, estaba tranquila, recorriendo mi país, concentrada, ahí porque en cualquier momento aparecía un hueco. Como 3 veces oí caídas y otras 2, las vi.

Al km 40 fui al carro por caramañolas, quería ensayar! Quería sentirme gregaria! Me gusta mucho, esa es mi verdadera pasión: estar pendiente de detallitos, escabullirme de arriba a abajo del pelotón, preguntar cómo están? Qué necesitan? Bajar al carro y repartir caramañolas. Es un respiro grande, agua fría! Caramañola llena. Fue una sensación de empezar de nuevo en el km 40, de sentirme útil, un poquito. Llevarles ese respiro a la punta. Mari, Camila y Valentina estaban fuertes, adelante, con cara de determinación. Las admiro y por eso las tengo que consentir. Bueno, lo que se dejen 😉 y lo que mi cuerpo dé.

Me sentí fuerte, podía estar ahí, hasta que sin darme cuenta, me soltaron, ni me acuerdo como, solo sé que faltaban 12 kms. Y ahí empezó otra carrera: perseguía y perseguía. Hicimos un grupo como de 15 rezagadas, veíamos los carros de la caravana (el pelotón cerca, cada vez más). Ahí me encantó el ambiente. Todas de equipos distintos trabajando y apoyándonos para recortarles. Así llegamos como a 10 segundos del lote.

Llegué al carro: coca-cola, agua, banano, lo que quisiera! Sillas en la carretera principal de Zarzal y ahí, recuperando, sentí plenitud: estaba sentad, relajada, objetivo cumplido, viendo el ambiente de un pueblo entorno a nosotras. Regalé botilitos a los niños que miraban con cara de admiración. Agradecí a algunas con las que llegué. Y ahora al hotel, todo listo para nosotras: almuerzo, camas, masaje, no necesito más!

Una parte importante es sentarme, escribir y agradecer lo que fue. Parar, respirar, pensar. Me da mucha alegría poder contar lo que estoy viviendo. Lo escribí sin pensar, sin filtros, desde el corazón. Cada mensaje me saca una sonrisa, me da ánimo y me acuerda porque estoy acá. Y así, día a día. Sin afán