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Para recordar a Ricardo Ovalle Romero: “Ya no entreno para competir, lo hago por salud”

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En el transcurso de los años poco a poco se ha convertido en una leyenda, por sus hazañas, sus victorias, sus tristezas, sus angustias; éstas quedaron plasmadas en el asfalto de la vida, como una proeza para emular. Hoy retirado totalmente de la actividad deportiva, Ricardo Ovalle Romero afirma: ” Ya no entreno para competir, lo hago por salud”.

 

 

Por: Giovanni Arnulfo Ramírez

En el transcurso de los años poco a poco se ha convertido en una leyenda, por sus hazañas, sus victorias, sus tristezas, sus angustias; éstas quedaron plasmadas en el asfalto de la vida, como una proeza para emular. Hoy retirado totalmente de la actividad deportiva, Ricardo Ovalle Romero afirma: ” Ya no entreno para competir, lo hago por salud”.

 

Ricardo, religiosamente desde hace muchos años atiende su almacén -taller en el barrio La Esperanza, seguramente una de las pocas riquezas que pudo acumular después de muchos pedalazos y largos kilómetros de recorrido. Mi capital eterno que he logrado conservar ha sido mi familia, quienes en algunos momentos cariñosamente me han criticado, porque estoicamente no gané las sumas de dinero que le pagan ahora a los jóvenes que corren no por amor a un departamento sino por una marca.

 

¿Agradecido con la vida?

Sí, eternamente, gracias a Dios sí, no acumulé riquezas materiales pero por lo menos tengo tranquilidad con mi espíritu y mi familia. Si cometí alguna torpeza les pido que me disculpen  por haber sido honesto. Seguramente ese es mi  capital que dejaré cuando el Señor  me llame a calificar servicios.

 

Cuéntenos como fue su comienzo deportivo

Como todo niño comencé dando las patadas a un balón hasta los 16 años jugaba fútbol, pero para desplazarme de mi casa a la cancha y luego estudiar nocturna lo hacía en una bicicleta, que para esta época sería muy cómica.

 

¿Por qué?

Porque era una turismera que también tiene su historia. Para poderla comprar lo hice con mis ahorros del trabajo; la adquirí en el almacén del señor Juan Pachón que estaba ubicado en la calle 13 de Bogotá, tenía guardabarros, espejos y hasta luces.

 

El problema era llegar con ella a la casa de modo que la dejaba donde un amigo y a mi mamá le dije que la plata que había ahorrado para comprar ropa me la habían robado. Pero como toda madre, ella no se comió el cuento y se las ingenió para hacer las averiguaciones del caso.

 

Como toda una detective hizo inteligencia hasta que me pilló y me dijo: “dígame la verdad, ¿cómo compró esa bicicleta?”. No tuve más remedio que decirle como la adquirí .

 

¿Cómo fue su primera carrera?

Varios vecinos del barrio me veían montar, me animaron para que participara en una prueba y fue así que me inscribí para tomar la partida en la doble a San Miguel, mi intención era competir nada más, cuál sería mi sorpresa que al terminar la carrera me declararon ganador.

 

Algunos directivos de la Liga de Ciclismo de Cundinamarca me llamaron y tomaron mis datos y me dijeron que me presentaron para los próximos chequeos. Aduciendo que tenía estado físico y mucha capacidad para aguantar a los más veteranitos.

 

El dueño de una consignataria de autos me brindó patrocinio, me coroné campeón departamental en Girardot venciendo a corredores de la talla de Roberto “Pajarito“ Buitrago y al famoso “El Cóndor de Cundinamarca” Jorge Luque.

 

Todos estos triunfos me permitieron correr mi primera Vuela a Colombia con el patrocinio de una papelera que tenía como técnico Luigi Casola, que había reforzado el equipo con varios corredores italianos.

 

¿Y por qué apareció usted en el Meta?

Como no pude conseguir patrocinio para la siguiente Vuelta Colombia mi papá me dijo: ”O deja el ciclismo o se pone a trabajar”.

 

La familia tenía varios tallares de mantenimiento de maquinaria pesada con la empresa Caterpillar; mis padres optaron por venirse para Villavicencio, era una ciudad pequeña pero con mucho movimiento agrícola.

 

Ya establecidos en Villavo, un día mi papá me dijo: “Oiga jovencito ¿por qué no monta en bicicleta aquí? No lo podía creer quien me había prohibido, me estaba animado a que volviera hacer ciclismo.

 

Reinicié mis entrenamientos y empecé a ganar de nuevo. Me titulé campeón departamental de ruta en varias ocasiones e inicié una cruzada para representar al Meta en la Vuelta a Colombia.

 

Si no hubiera sido ciclista ¿qué profesión tendría ahora?

Creo que hubiera sido por tradición familiar mecánico diesel.

 

Aprendió a manejar los tornos y las herramientas para el mantenimiento de maquinaria pesada. Ricardo suelta una leve carcajada y dice: hoy soy mecánico de bicicletas.

 

¿Y de dónde salió el famoso remoquete del Llanero Solitario?

De mis propios compañeros de bicicleta que aún corrían por Cundinamarca que al verme llegar me decían ahí llegó “el llanero chiviado”, lo que faltaba que se las venga a dar de llanero cuando nació aquí en Bogotá. Eso llegó a oídos del locutor Carlos Arturo Rueda quien con una agilidad mental me empezó a llamar “El Llanero Solitario” que cada vez me entrevistaba y me preguntaba que a dónde había nacido, decía que en los Llanos orientales y así me quede.

 

¿La Vuelta a Colombia fue o es un gran evento?

La Vuelta a Colombia en mi época era un gran evento por el regionalismo que había entre los corredores, los recibimientos que hacían las poblaciones, el entusiasmo del público, el colorido y el folclorismo en las caravanas. Todo eso era una epopeya.

 

En esa época quienes éramos ciclistas sufríamos más por las carreteras, los hoteles, las comidas, pero la gente era sincera, generosa y más humanitaria.

 

Hoy todo ha cambiado se corre por buenas carreteras, kilometraje ajustado, tiene concentraciones, se hospedan en hoteles cinco estrellas y la alimentación es balanceada. Pero no hay las figuras que marquen la diferencia entre nosotros, que fuimos pioneros de muchas glorias que le hemos dado al país. Eso no se olvida.

 

¿Cuéles fueron sus mejores momentos?

Como ciclista son varios les enumero algunos: cuando representé a Colombia en la Vuelta a Juventud Mexicana, era todo un evento, se competía con los grandes de ese momento, me acuerdo de Porfirio “El Indio” Remigio, quien le ganó a “Cochise” Rodríguez, por once segundos.

 

Haber sido líder por un día en al Vuelta a Colombia de 1965 cuando gané la etapa El Socorro-Tunja. Luego haber sido medallista de oro en los Campeonatos Nacionales de Ruta realizados en Villavicencio 1969, junto a Raúl Acosta, Julio Galvis y Alirio Estupiñan.

 

¿Cuándo fue su última participación?

En 1967 en la Vuelta a Colombia, tuve muchos problemas para participar. Casi nadie me apoyó económicamente, no tuve un equipo que me acompañara adecuadamente y en una de las etapas tuve desperfectos mecánicos, no tenía bicicleta de repuesto y opté por retirarme definitivamente del ciclismo competitivo, me fui en ese momento muy desilusionado.

 

¿Y cómo se hizo técnico?

Inicialmente a la fuerza, este paso se lo debo a don Gilberto Gómez Reyes, quien me ánimo para que pusiera al frente de los muchachos, que en 1974 fueron subcampeones en los Juegos Nacionales de Pereira en la prueba ruta; ese equipo lo integraban Ramiro Castro, Miguel Rincón, Bertulfo Pérez y Carlos “El Rápido” Feijoo.

 

Tuvimos varias figuraciones en varias carreras como la Clásica de Cundinamarca, la de Boyacá, y la Vuelta a la Costa. Recibo una oferta del equipo Minobras que se preparaba para ir a la Vuelta al Táchira allí la ganamos con José Patrocinio Jiménez y luego repetimos con Carlos Julio Siachoque.

 

Luego viajamos a Chile y logramos una nueva victoria con Plinio Casas; este título me permite que sea contratado en la próxima temporada por la empresa Pilsener de Chile para que fuera el director técnico de su escuadra; allí ratifico mi senda ganadora con el austral Roberto Muñoz.

 

Regreso al país y me voy a trabajar con la Lotería de Boyacá; nuevamente don Gilberto Gómez Reyes, me llama y me vincula para que me haga cargo de la selección del Meta que se prepara para los Juegos Nacionales de Villavicencio-85.

 

Después de varios años de estar recorriendo el país, de estar madrugando, de tanto viajar decido retirarme definitivamente del ciclismo como técnico. Mi familia me lo agradece, una de mis hijas dijo lacónicamente:  ”Papá por fin sentó cabeza”.

 

¿Ahora cómo ve el ciclismo del Meta?

Estoy sorprendido, primero éramos Departamento rutero, ahora nos volvimos pisteros; me acuerdo por allá en 1993 que vino Miguel Ángel Bermúdez y junto con el director de Jundeportes Meta de la época, echó un discurso y descubrieron una placa donde anunciaba con bombos y platillos la construcción de un velódromo. Incluso mostraron la maqueta donde iba quedar el escenario; ríase tenían que tumbar una parte del edificio donde hoy funciona la dirección de Idermeta.

 

Si queremos seguir sacando velocistas lo que necesitamos es una pista-escuela, es menos onerosa y más útil.

 

¿Quiere añadir alguna otra nota?

Agradecerles a los medios de comunicación, especialmente a los esta región que siempre han estado pendiente de uno. A usted toda mi consideración por su permanente preocupación por el éxito o el fracaso de nuestros deportistas. Los periodistas para mí son los notarios de la historia, como decía el “Viejo” Julio Arrastia Bricka:” ahí donde hay ciclismo, ahí estamos”.